Hay viviendas que no se compran tal como están, sino por todo lo que pueden llegar a ser. Este tercer piso, situado en pleno centro de Guadalajara, es una de ellas.
En una finca histórica de principios del siglo XX, sin ascensor, se accede a una vivienda amplia y luminosa que invita a imaginar. El edificio conserva elementos originales que recuerdan otra época y aportan autenticidad, algo cada vez más difícil de encontrar en zonas céntricas.
Con 92 m² útiles y una distribución actualmente abierta, el espacio ofrece total libertad para plantear una reforma a medida: desde un hogar con carácter hasta una inversión con personalidad propia. Los techos altos y los dos balcones exteriores llenan la vivienda de luz y refuerzan esa sensación de amplitud tan valorada en las construcciones antiguas.
La ubicación es uno de sus grandes atractivos: a pocos pasos de la calle Mayor y rodeada de todos los servicios, comercios y vida urbana, permite disfrutar del centro sin necesidad de coche.
Un piso para reformar, sí, pero también una oportunidad para crear algo especial en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad.